Mira cruzar el Amazonas
por el
cielo
tan ancho como
el horizonte
entre riberas de
montañas
mira
cómo se confunde
con el Nilo
el Tigris
el Éufrates
a impulso del
viento
se hace
uno
con el
Mississippi
el Volga
y el Ganges
se entreteje
con el Sena
el Danubio
el Orinoco
y el
Támesis
se confluye
en el Mekong
el Rin
el Po
y el Río de la Plata
se fusiona
con el Hindo
el Elba
el Yang-tse
y el San
Juan
turbulento
caudal
de espumas
volubles
multiformes
siempremovientes
mira
su cuerpo ionizado
hecho eléctrico
en su cópula sin
fin
con los
océanos
mira
los oleajes
hechos velas
transitar
hacia infinitos
puntos cardinales
sobre tu cabeza
escucha
discrimina
en el fragor
de
la tormenta
revelado
el canto
de todas las aguas
en su cauce
aéreo
el eco
remoto
de su argumento
de amor
con la tierra
en todas
sus variaciones
simultáneas
de tono
siente
la vibración
contenida
en el meteoro
de cada vez
que fue
sumergido
un remo
por una nave
transido su pecho
de cada vez
que un buzo
buscaba su tesoro
que una red
segaba en sus entrañas
o el anzuelo
tentaba la codicia
la vibración
perpetua
del movimiento
perpetuo
de sus moradores
la vibración
emocionada
de las
tripulaciones
en los
descubrimientos
de los
emigrantes
en su partida
y llegada
de los náufragos
a la deriva aferrados a su esperanza
de los delfines
al encontrar
la inteligencia humana
y su alegría
por la implícita promesa
de un día
poder comunicarse
la vibración
del horror
de
los ahogados
el horror
navegante
de
marinos guerreros
traficantes de
esclavos
piratas
y los dientes
del tiburón
siente
cierra los ojos
siente
la plurífida
lengua
de la lluvia
ungir tu piel
diluir tu conciencia
retornarte
a las aguas primigenias
bíblicas
y desde allí
susurrarte
cierra los ojos
siente
tu saliva
tu sudor
tu orina
tus lágrimas
agregarse
en el torrente
siente
el Amazonas
para siempre
por su lecho de
cielo
por tu cauce de
arterias
para siempre
para siempre
fluyente
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