En los pequeños
rincones
que tiene la
noche
regiones
de sombras sin
nombre
sueños sin
sueños
furtivos
encuentros
lugares
sentimentales
en que se buscan
las manos
y se hallan los
labios
(¡oh amor!
¡mi amor!)
tomo tu tibieza
de nido de pájaro
te recibo entre
mis brazos
y somos un aire
liberado
haciendo
atormentar veletas
volar banderas
desatar árboles y hierbas
como hogueras
nubes como velas.
Volará después la sangre
con grandes
alas
calmas.
En la penumbra renacen
los ruidos
familiares
el tiempo se va al trote
de mis cuatro relojes
cruje la madera
golpea la gota de agua
el viento aletea
contra la ventana
Con luz lunar te contemplo
florecida en el
lecho
fantasmales
colores
y vestida
solamente de tu nombre
rosa del alba
como el alba
tantas
veces
la misma
tantas
veces
distinta.
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