Empuña
el hombre
su arma
se aferra
se hace uno con
ella
en su
mente
levantando
el velo
de su miedo
su arma es un ariete
su arma
el instrumento
él
un instrumento
ciego
desviado
su pensamiento
del motivo de acción.
Soldado
a través del tiempo
sublimada su
conciencia
en las capas
agregadas
de
cansancio
las marchas
forzadas
el ritmo
fascinador
del paso
del caballo
de la entraña de
un motor
los
galvanizantes
gritos de
ataque
el olor
embriagante
saturante
de un inmenso sudor
y el gong
continuado
de su
corazón.
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